El Quijote

Paco H — El Quijote

Reflexiones de un loco de atar

El Quijote de Paco H

Me llamo Paco y hay quien me considera, con más o menos cariño, el loco de atar. No porque haya perdido el juicio, sino porque cuando cuento lo que veo o anticipo lo que va a suceder, incomoda a las personas.

Yo mismo me defino así, loco de atar, como una forma de humor y de apropiación. Es mi manera de desactivar una etiqueta clínica —usuario con trastorno mental grave— que en demasiadas ocasiones se ha usado para reducir lo que pienso, digo o hago a simples paranoias. No lo son.

Veo cosas que otros no ven. No son imaginaciones ni fantasías. Son detalles, incoherencias, señales que resultan evidentes cuando se observa con atención, con método y con esfuerzo sostenido. A veces siento que podría encontrar una aguja en un pajar sin buscarla, porque lo relevante se ilumina solo cuando se mira lo suficiente.

La mirada que adelanta

Esa claridad, además, suele adelantarse. No porque vea el futuro, sino porque dedico tiempo y energía a observar procesos completos. Percibo movimientos antes de que ocurran porque sigo las trayectorias, no los titulares. Donde otros ven rutina, yo veo acumulación de decisiones.

— Eso no es así.
— Te estás equivocando.
— Estás viendo paranoias.

Al principio confío en que, si lo explico mejor, lo entenderán. Creo que la claridad puede compartirse. Pero la negación se repite, viene de muchas bocas distintas, y termina pesando más que mi propia certeza. Entonces empiezo a dudar. No de los hechos, sino de mí. Hablo menos. Callo más. Me guardo lo que veo para evitar discusiones, miradas de desconfianza o sonrisas de condescendencia. Y, casi sin darme cuenta, me voy quedando solo.

¿Realmente lo vi venir? ¿O trabajé tan intensamente, paso a paso, para que las cosas se produjeran como intuía que debían producirse, que terminé construyéndolas sin darme cuenta?

Mi forma de estar en el mundo

«Solo sé que no sé nada». Esa frase no es una pose intelectual. Es una necesidad. Precisamente porque parto de no saber, tengo una necesidad profunda de aprender cada día. Soy un eterno aprendiz.

No necesito aplausos ni reconocimiento. Cuando hago algo por otros, lo hago también por mí. Por eso me defino como un egoísta altruista: cuido a los demás de una forma que también me sostiene, sin martirio ni sacrificio heroico.

2025: Un año de pasos

Estadísticas de caminatas 2025

Todas esas caminatas las hice solo. Mis amaneceres, mis pasos, mis silencios y mis reflexiones los comparto conmigo mismo. Esa es una prueba tangible de mi soledad.

66 años: la fiesta que no fue

Cumplí 66 años. Me gusta decir: morir joven… lo más tarde posible. Empiezo a despedirme de algunas fortalezas, sí, pero todavía siento que podría durar doscientos años más. Quise celebrar ese cumpleaños como se merece: en familia, con amistades y con la Gran Familia de la Salud Mental.

Preparé una invitación clara. El lugar: El Ranchito, en Jamilena, el chalet donde estoy de temporalmente de okupa. La fiesta solo se celebraría si había suficientes personas inscritas. Si no, se dejaría para otro momento.

El Ranchito Jamilena

¿Y qué ocurrió? Que la fiesta no se pudo celebrar. No por falta de ganas, ni de organización, ni de motivos —el a pesar de la necesidad de celegrar el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos había admitido a trámite una denuncia mía por vulneración de derechos humanos—. No se celebró porque no hubo suficientes personas inscritas.

El único regalo que recibí fue un vídeo precioso hecho desde el corazón. Mi señora insistió en celebrarlo conmigo. Había reservado antes de saber que estaría todas las fiestas trabajando sobre la admisión a trámite de mi denuncia ante el Tribunal Europeo. Pero paré. Me permití parar. Alguna persona más se apuntó. Lo agradezco profundamente. Pero fueron excepciones, no la norma.

Cuando algo importa, se habla. Se cambia la fecha. Cuando no importa tanto, se deja pasar. Por eso, cuando digo que estoy solo, incomprendido, rechazado e incluso traicionado, no es una frase lanzada al aire. Está respaldada por hechos.

Apoyo, no ayuda

Tengo una filosofía clara: preparar las cosas para que funcionen sin mí. No quiero generar dependencia. Por eso no hablo de ayudar, porque ayudar suele crear dependencia; hablo de apoyar, porque apoyar empodera. Acompaño para que el otro pueda sostenerse por sí mismo. Y acepto que, cuando las personas o las entidades recuperan su fuerza, lo primero que hacen es tirar las muletas. A veces, esa muleta era yo.

Fundación PAPE

En mi próximo cumpleaños, la Fundación PAPE se constituirá.

Logo Fundación PAPE
Pregunta Cuestiona todo
Aprende Escucha y cambia
Practica Incorpóralo a tu ADN
Enseña Comparte
Debate Contrasta ideas
Reaprende Nada es estático

¿Realmente predije todo esto… o lo he ido construyendo paso a paso?

La respuesta quizá es que soy el resultado de preguntar más de lo que afirmo, de aprender más de lo que enseño, y de caminar lo suficiente como para reaprenderlo todo.

Paco H (cla) — 10/01/2026

Por si prefieres verlo en vídeo, que siempre es más cómodo y entretenido, aquí te lo dejo.

Scroll al inicio